Más de medio siglo de tradición se consagra con una edición que pone en valor su singularidad y arraigo en el municipio
Las Fiestas de Moros y Cristianos de Paterna, celebradas el pasado mes de agosto han vivido una edición muy especial al desarrollarse por primera vez bajo la distinción de Fiesta de Interés Turístico Autonómico, un reconocimiento que premia más de medio siglo de historia, cultura y hermandad festera. Un logro que, en palabras de la presidenta de Intercomparsas, María Ángeles Salvador, “pertenece a todos los que, generación tras generación, han trabajado por engrandecer unas celebraciones que forman parte esencial de la trilogía Foc, Festa i Fe de Paterna”.

Un nuevo hogar festero
El inicio de estas fiestas estuvo marcado por un acontecimiento muy especial: la cesión de la Cueva del Rey Alfonso XIII a la Federación de Intercomparsas como sede oficial y futura ubicación del Museo de la Fiesta, que llevará el nombre de Pepe Bas, primer presidente de Intercomparsas y fundador de la comparsa pionera, Alhama. Se trata de un espacio cargado de simbolismo, ubicado próximo a la Torre y al Palacio, dos emblemas del patrimonio local.
En el acto, el alcalde Juan Antonio Sagredo entregó simbólicamente las llaves a la presidenta María Ángeles Salvador, quien destacó la importancia de contar con una sede tan representativa para seguir proyectando la fiesta hacia el futuro. También se entregaron cuadros conmemorativos de la declaración Fiesta de Interés Turístico Autonómico a cada una de las 26 comparsas de Paterna.

Capitanías de leyenda: Abbasies y Guardianas de Sibila
Como cada año, las miradas estuvieron puestas en las comparsas capitanas, que tenían la misión de liderar los dos bandos y desplegar todo su esplendor en los grandes desfiles. Desde el saluda de Capitanes en la Torre de Paterna, quedó claro que no iban a escatimar esfuerzos por ofrecer unos desfiles inolvidables.
Por el bando moro, Abbasies, fundada en 1989, asumió por cuarta vez la capitanía. Bajo el lema “Fills del Foc”, ofrecieron un espectáculo vibrante en la Gran Nit Mora, donde el fuego se convirtió en hilo conductor de un boato espectacular. Coreografías, danzas y música se entrelazaron en una puesta en escena inolvidable. Su capitán, Javier Roig, y la abanderada Raquel de la Montaña encabezaron una comitiva de gran poderío, acompañados por las filàs La Primera, La Nueva, La Segunda y La Última, que representaron con orgullo la esencia del califato Abbasí.

Un día después, las protagonistas fueron las Guardianas de Sibila, que lideraron la Gran Nit Cristiana con una fuerza arrolladora. Su capitana, Estefanía Villaescusa, y la abanderada Elena Téllez, brillaron sobre majestuosas carrozas. Con ellas, las cinco escuadras Bellum, Ignis, Tellum, Galea y Ventus desplegaron un espectáculo lleno de simbolismo, en el que incluso apareció la figura legendaria de la Reina Sibila, interpretada por Ángela del Rocío Esteve. La magia del fuego, la danza y la música se fusionaron para llenar de emoción una noche que equilibró la balanza entre los bandos.

Dos noches en las que el público, tanto vecinos como forasteros, ocuparon todo el recorrido dando calor al paso de las comparsas. Las 26, trece por cada bando, se esforzaron por hacer honor al creciente prestigio de las fiestas de Moros y Cristianos de Paterna. Cabe señalar que la Fiesta sigue creciendo con dos nuevas incorporaciones: Los Hidalgos y Bandoleres i Trabuquers.
Un relevo más que garantizado
Tras los grandes desfiles, el relevo generacional tomó el protagonismo con el Desfile Infantil y el Parlamento Infantil. Cientos de niños y niñas recorrieron la calle Mayor en una formación entrañable que puso de manifiesto que el futuro de la fiesta está asegurado. Desde pequeños en carritos hasta jóvenes comparseros ya iniciados en el arte del desfile, todos participaron con entusiasmo bajo la mirada orgullosa de sus familias.
Posteriormente, tuvo lugar el Parlamento Infantil en la plaza del Ayuntamiento. Un grupo de jóvenes actores recreó, con gran talento y solvencia, el histórico pacto de convivencia entre moros y cristianos en tiempos de Jaume I. Este texto, que ha llegado a los colegios de Paterna, cobró vida en voces infantiles, emocionando al público y arrancando los aplausos de las autoridades presentes.

El broche final: entrega de llaves y arriado de banderas
La noche del martes era el turno de los mayores, a través del esperado acto de la Entrega de Llaves de Paterna al Rey Jaume I, escenificación que recuerda el pacto de 1237 y la concordia entre culturas. A las puertas del Palacio Consistorial, la representación histórica envolvió a los asistentes en un viaje al pasado, en el que se narró la entrega solemne de la Torre y la llave de la villa al Conqueridor, dando lugar a un solo pueblo producto de la unión de culturas.

Tras este emotivo momento, se celebró el arriado de banderas, que marcó oficialmente el final de las fiestas. En este acto se escenificó también el relevo de capitanías: el próximo año, los Moros Realistas y los Cavallers Templaris asumirán la responsabilidad de guiar a sus respectivos bandos.

Un ciclo que se cierra
Más allá de los actos, estas fiestas han tenido un cariz especial al ser las últimas con María Ángeles Salvador “La Cota” al frente de la Federación de Intercomparsas. Tras doce años de presidencia, cierra un ciclo en el que ha dejado como legado una fiesta más consolidada, reconocida oficialmente a nivel autonómico y dotada de una sede emblemática que será referencia para el futuro.
Este 2025 ha supuesto, sin duda, un antes y un después en la historia de los Moros y Cristianos de Paterna. Reconocimiento, emoción, espectáculo y sentimiento festero se han unido para dar forma a unas celebraciones que refuerzan su papel como una de las fiestas más importantes de la Comunitat Valenciana.